Final del Año litúrgico
El Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario termina el Año litúrgico, en el ritmo de la Iglesia, con la Solemnidad de Cristo, como Rey del cielo y de la tierra. Este domingo tiene lugar esta importante celebración para los cristianos.
Francisco Ontiveros
Jesús mismo, ante la pregunta directa, se autodenomina rey. Sin embargo, la particularidad de su reinado dista mucho de los reinados temporales al modo humano. El Reino que Jesús buscó implantar no es uno de fines temporales. El suyo, aunque implica el presente, tiene como horizonte una soberanía imperecedera, que es la súplica incesante del Padre Nuestro, ese reino escatológico. El nuevo orden de las cosas en las que son un modo y estilo más humano, cálido y fraterno los que enmarcan el ser y actuar de todos, buscando el bien, creando lazos de justicia, en un ambiente de paz.
Ante Pilato y todos los presentes Jesús responde con la incólume voz que rompió el silencio en la zarza ardiente. Con ella está diciéndole a Pilato, y en éste al mundo, que la manera de ejercer la soberanía es una muy distinta del poder que avasalla, que tiraniza, que atemoriza y que no engendra la paz.
La misión por la que Jesús viene al mundo es muy clara en esta afirmación: “vine para ser testigo de la verdad”, lo que quiere decir que el ministerio de Jesús consiste en dar testimonio; demostrar, declarar en favor de aquello que todos necesitaban: la verdad, y no una verdad menor, Jesús viene a ser testigo de la Verdad, es el testigo por excelencia. Cuán vigente resulta esto en entornos desdibujados por la mentira.
Ignacio de Loyola en una de sus meditaciones habla de dos banderas y de dos reyes. Y en esta tensión es en la que se mueve la vida de todos. Todos los días están frente a cada uno esas dos banderas y esos dos reyes, el rey temporal y el rey eternal. Siempre que cada uno opta por la verdad y se propone dar testimonio de esa verdad está optando por la bandera del rey que no se puede morir. La Solemnidad del reinado universal de Cristo es un compromiso diario y continuo de optar siempre, en cada momento, por ser testigos de la verdad.
Es impresionante el modo tan grande y emocionante en el que termina el ciclo de la vida de la Iglesia, se muestra la grandeza de Dios y el estilo en el que Jesús encarna su poderío, en verdad y servicio.
Análisis
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2023-11-25T08:00:00.0000000Z
2023-11-25T08:00:00.0000000Z
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