Sírvele al niño, ¡atiéndelo!

Rocío Arely Avendaño Twitter: @Roxioavendano Facebook: rocio.santana.144

2022-11-21T08:00:00.0000000Z

2022-11-21T08:00:00.0000000Z

Organizacion Editorial Mexicana

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Análisis

En las escuelas públicas las y los alumnos de los últimos grados tienen una programación para el aseo del aula al término de la jornada escolar coordinado por sus maestras (os); cuando se trata de ellas, las niñas y el cumplimiento de este deber, el programa es tal cual, pero cuando se trata de un niño, su mamá lo suple, y acude al plantel a realizar estas labores; quienes viven cerca del plantel, también se les puede observar llevandoles el desayuno a la hora del recreo. Con cada escena similar recuerdo algunas frases, aquellas donde mis tíos salían de sus recámaras para gritar “¿Quién me plancha la camisa? Pero, ya, porque tengo prisa”, “no te sientes a la mesa aún, que tus hermanos no han comido”, “para que pierdes el tiempo estudiando, lo que deberías hacer es aprender a cocinar”… En su momento, al escucharlas no me hacían sentir bien, pero tampoco entendía porque me incomodaban, eran parte de lo cotidiano, eran expresiones comunes, despues descubri el feminismo y obtuve respuestas, lamentablemente para mi abuela, ella sigue atendiendo a un hijo (niño) de más de 50 años. En otros contextos, donde además de la cultura de discriminación se encuentra la falta de oportunidades educativas, laborales o de actividades productivas, hace de estos niños un perfíl desobligado socialmente machista, y violento, que encuentra en la delincuencia y narcotrafico una atractiva opción para ocuparse. Con ello, la familia y las instituciones de la mano, mantienen creencias y estereotipos de género históricamente asignados que coloca a las mujeres en situaciones de inferioridad y a los hombres en posiciones de poder, expresada a través de supuestos modelos de feminidad y masculinidad. Las cuales construyen la idea del debe ser de las mujeres y los hombres, las responsabilizan en las tareas del hogar, el cuidado de los hijos (as), y de la familia; porque cuando se trata del papel de ama de casa, se espera que se haga gratis, se minimiza su valor, o la importancia que representa en la vida diaria de todos y cada uno de los integrantes de una familia. Además de mujeres dedicadas exclusivamente a las tareas del hogar, están las que trabajan fuera de casa, en oficios, ocupaciones y empleos y al terminar su jornada laboral deben comenzar otra en casa, están también las que durante su horario de empleo son constantemente interrumpidas con pendientes de los hijos (as) o el hogar, “que si hay que ir llevarse al niño (a) al trabajo porque no tuvieron clases; que si hay que salirse del trabajo porque hay junta o kermés en la escuela; que si llego el del gas; entre una lista interminable de ejemplos. Entonces hablamos de la doble o inclusive triple jornada, cuando además hay que cuidar de una persona pequeña, enferma, con alguna discapacidad, enfermedad crónica o adulto mayor. La propuesta institucional para contrarrestar la sobrecarga de las mujeres en las tareas del hogar y cuidados es promover la corresponsabilidad familiar, entendida esta como la participación de todos y cada uno de los integrantes del hogar en las tareas y roles. Las resistencias comienzan con las mismas mujeres, pues no se escapan de la condena social que las señala por no considerarlas “buenas madres”, “buenas esposas”, que en ocasiones hasta justifica la violencia en contra de ellas, la infidelidad, “descuidaste a tu esposo, y por eso se busco a otra”, que terrible expresión y no fue de hace 20 años, sino apenas unos días. Hay países que han legislado a favor de la corresponsabilidad familiar, en México la discusión aún se encuentra en tratar de facultar al Congreso de la Unión en la materia para dar paso a la creación de un Sistema Nacional de Cuidados. Aunque la Sepyc, a a través de sus funcionarios (as) manifieste que hay demasiados programas distrayendo a las y los estudiantes, la realidad es que es urgente la promoción de la corresponsabilidad familiar en todas las comunidades del estado, y que son sus planteles y docentes la mejor herramienta que vincula a madres, padres de familia, y alumnado con la igualdad de género.

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